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Temas 1 Juan RVR + NTV + DHH + TLA 105 vers. 8 temas

Tema seleccionado

Amor

Junta Abogado y mandamiento Amarnos unos a otros Dios es amor

41 versículos Libro de 1 Juan
2:1

Reina-Valera 1960

Hijitos míos, estas cosas os escribo para que no pequéis; y si alguno hubiere pecado, abogado tenemos para con el Padre, a Jesucristo el justo.

NTV

Mis queridos hijos, les escribo estas cosas, para que no pequen; pero si alguno peca, tenemos un abogado que defiende nuestro caso ante el Padre. Es Jesucristo, el que es verdaderamente justo.

DHH

Hijitos míos, les escribo estas cosas para que no cometan pecado. Aunque si alguno comete pecado, tenemos ante el Padre un defensor, que es Jesucristo, y él es justo.

TLA

Yo los quiero a ustedes como a hijos. Por eso les escribo esta carta, para que no pequen. Pero si alguno peca, Jesucristo es justo y nos defiende ante Dios el Padre.

2:2

Reina-Valera 1960

Y él es la propiciación por nuestros pecados; y no solamente por los nuestros, sino también por los de todo el mundo.

NTV

Él mismo es el sacrificio que pagó por nuestros pecados, y no solo los nuestros sino también los de todo el mundo.

DHH

Jesucristo se ofreció en sacrificio para que nuestros pecados sean perdonados; y no solo los nuestros, sino los de todo el mundo.

TLA

Dios perdona nuestros pecados, y los de todo el mundo, porque Cristo se ofreció voluntariamente para morir por nosotros.

Todos los versículos

Lista 41 total
2:3 Cap. 2

Reina-Valera 1960

Y en esto sabemos que nosotros le conocemos, si guardamos sus mandamientos.

NTV

Podemos estar seguros de que conocemos a Dios si obedecemos sus mandamientos.

DHH

Si obedecemos los mandamientos de Dios, podemos estar seguros de que hemos llegado a conocerlo.

TLA

Nosotros sabemos que conocemos a Dios porque obedecemos sus mandamientos.

2:4 Cap. 2

Reina-Valera 1960

El que dice: Yo le conozco, y no guarda sus mandamientos, el tal es mentiroso, y la verdad no está en él;

NTV

Si alguien afirma: «Yo conozco a Dios», pero no obedece los mandamientos de Dios, es un mentiroso y no vive en la verdad;

DHH

Pero si alguno dice: «Yo lo conozco», y no obedece sus mandamientos, es un mentiroso y no hay verdad en él.

TLA

Si alguien dice: «Yo soy amigo de Dios», y no lo obedece, es un mentiroso y no dice la verdad.

2:5 Cap. 2

Reina-Valera 1960

pero el que guarda su palabra, en este verdaderamente el amor de Dios se ha perfeccionado; por esto sabemos que estamos en él.

NTV

pero los que obedecen la palabra de Dios demuestran verdaderamente cuánto lo aman. Así es como sabemos que vivimos en él.

DHH

En cambio, si uno obedece su palabra, en él se ha perfeccionado verdaderamente el amor de Dios, y de ese modo sabemos que estamos unidos a él.

TLA

En cambio, el que obedece lo que Dios ordena, de veras sabe amar como Dios ama, y puede estar seguro de que es amigo de Dios.

2:6 Cap. 2

Reina-Valera 1960

El que dice que permanece en él, debe andar como él anduvo.

NTV

Los que dicen que viven en Dios deben vivir como Jesús vivió.

DHH

El que dice que está unido a Dios, debe vivir como vivió Jesucristo.

TLA

El que dice que es amigo de Dios debe vivir como vivió Jesús.

2:7 Cap. 2

Reina-Valera 1960

Hermanos, no os escribo mandamiento nuevo, sino el mandamiento antiguo que habéis tenido desde el principio; este mandamiento antiguo es la palabra que habéis oído desde el principio.

NTV

Queridos amigos, no les escribo un mandamiento nuevo, sino más bien uno antiguo que han tenido desde el principio. Ese mandamiento antiguo —ámense unos a otros— es el mismo mensaje que oyeron antes.

DHH

Queridos hermanos, este mandamiento que les escribo no es nuevo: es el mismo que ustedes recibieron desde el principio. Este mandamiento antiguo es el mensaje que ya oyeron.

TLA

Hermanos en Cristo, no les estoy dando un mandamiento nuevo. Les estoy repitiendo un mandamiento muy antiguo, que ustedes ya conocen: se trata del mismo mandamiento que Dios les dio desde el principio.

2:8 Cap. 2

Reina-Valera 1960

Sin embargo, os escribo un mandamiento nuevo, que es verdadero en él y en vosotros, porque las tinieblas van pasando, y la luz verdadera ya alumbra.

NTV

Sin embargo, también es un mandamiento nuevo. Jesús vivió la verdad de este mandamiento, y ustedes también la viven. Pues la oscuridad está desapareciendo, y ya brilla la luz verdadera.

DHH

Y, sin embargo, esto que les escribo es un mandamiento nuevo, que es verdad tanto en Cristo como en ustedes, porque la oscuridad va pasando y ya brilla la luz verdadera.

TLA

Sin embargo, esto que les escribo es un mandamiento nuevo, y ya saben lo que significa, como también Cristo lo sabe. Él es la luz verdadera, que brilla cada vez más fuerte, y que hace que la oscuridad vaya disminuyendo.

2:9 Cap. 2

Reina-Valera 1960

El que dice que está en la luz, y aborrece a su hermano, está todavía en tinieblas.

NTV

Si alguien afirma: «Vivo en la luz», pero odia a otro creyente, esa persona aún vive en la oscuridad.

DHH

Si alguno dice que está en la luz, pero odia a su hermano, todavía está en la oscuridad.

TLA

Si alguno dice que vive en la luz, pero odia a otro miembro de la iglesia, en realidad vive en una gran oscuridad.

2:10 Cap. 2

Reina-Valera 1960

El que ama a su hermano, permanece en la luz, y en él no hay tropiezo.

NTV

El que ama a otro creyente vive en la luz y no hace que otros tropiecen;

DHH

El que ama a su hermano vive en la luz, y no hay nada que lo haga caer.

TLA

El que ama a los demás, vive bajo la brillante luz de Dios y no causa ningún problema a los de su iglesia.

2:11 Cap. 2

Reina-Valera 1960

Pero el que aborrece a su hermano está en tinieblas, y anda en tinieblas, y no sabe a dónde va, porque las tinieblas le han cegado los ojos.

NTV

pero el que odia a otro creyente todavía vive y camina en la oscuridad. No sabe por dónde ir, pues la oscuridad lo ha cegado.

DHH

Pero el que odia a su hermano vive y anda en la oscuridad, y no sabe a dónde va, porque la oscuridad lo ha dejado ciego.

TLA

Pero el que odia a otro cristiano, vive en la oscuridad y no sabe a dónde va, porque la oscuridad lo ha dejado ciego.

2:12 Cap. 2

Reina-Valera 1960

Os escribo a vosotros, hijitos, porque vuestros pecados os han sido perdonados por su nombre.

NTV

Les escribo a ustedes, que son hijos de Dios, porque sus pecados han sido perdonados por medio de Jesús.

DHH

Hijitos, les escribo a ustedes porque Dios, gracias a Jesucristo, les ha perdonado sus pecados.

TLA

Hijos míos, les escribo porque Dios les ha perdonado sus pecados por medio de lo que hizo Jesucristo.

2:13 Cap. 2

Reina-Valera 1960

Os escribo a vosotros, padres, porque conocéis al que es desde el principio. Os escribo a vosotros, jóvenes, porque habéis vencido al maligno. Os escribo a vosotros, hijitos, porque habéis conocido al Padre.

NTV

Les escribo a ustedes, los que son maduros en la fe, porque conocen a Cristo, quien existe desde el principio. Les escribo a ustedes, los que son jóvenes en la fe, porque han ganado la batalla contra el maligno.

DHH

Padres, les escribo a ustedes porque han conocido al que ya existía desde el principio. Jóvenes, les escribo a ustedes porque han vencido al maligno.

TLA

A ustedes, los mayores, les escribo porque conocen a Jesús, quien ya existía desde antes de que Dios creara el mundo. A ustedes, los jóvenes, les escribo también porque han sido valientes, han derrotado al diablo, y han aceptado con sinceridad el mensaje de Dios. Les he escrito a todos ustedes porque han conocido al Padre.

2:14 Cap. 2

Reina-Valera 1960

Os he escrito a vosotros, padres, porque habéis conocido al que es desde el principio. Os he escrito a vosotros, jóvenes, porque sois fuertes, y la palabra de Dios permanece en vosotros, y habéis vencido al maligno.

NTV

Les he escrito a ustedes, que son hijos de Dios, porque conocen al Padre. Les he escrito a ustedes, los que son maduros en la fe, porque conocen a Cristo, quien existe desde el principio. Les he escrito a ustedes, los que son jóvenes en la fe, porque son fuertes; la palabra de Dios vive en sus corazones, y han ganado la batalla contra el maligno.

DHH

Les he escrito a ustedes, hijitos, porque han conocido al Padre. Les he escrito a ustedes, padres, porque han conocido al que ya existía desde el principio. Les he escrito también a ustedes, jóvenes, porque son fuertes y han aceptado la palabra de Dios en su corazón, y porque han vencido al maligno.

TLA

A ustedes, los mayores, les escribo porque conocen a Jesús, quien ya existía desde antes de que Dios creara el mundo. A ustedes, los jóvenes, les escribo también porque han sido valientes, han derrotado al diablo, y han aceptado con sinceridad el mensaje de Dios. Les he escrito a todos ustedes porque han conocido al Padre.

3:13 Cap. 3

Reina-Valera 1960

Hermanos míos, no os extrañéis si el mundo os aborrece.

NTV

Así que, amados hermanos, no se sorprendan si el mundo los odia.

DHH

Hermanos míos, no se extrañen si los que son del mundo los odian.

TLA

Mis queridos amigos, no se extrañen si los pecadores de este mundo los odian.

3:14 Cap. 3

Reina-Valera 1960

Nosotros sabemos que hemos pasado de muerte a vida, en que amamos a los hermanos. El que no ama a su hermano, permanece en muerte.

NTV

Si amamos a nuestros hermanos creyentes, eso demuestra que hemos pasado de muerte a vida; pero el que no tiene amor sigue muerto.

DHH

Nosotros hemos pasado de la muerte a la vida, y lo sabemos porque amamos a nuestros hermanos. El que no ama, aún está muerto.

TLA

El amor que nos tenemos demuestra que ya no estamos muertos, sino que ahora vivimos. Pero si ustedes no se aman los unos a los otros, es porque todavía están bajo el poder de la muerte.

3:15 Cap. 3

Reina-Valera 1960

Todo aquel que aborrece a su hermano es homicida; y sabéis que ningún homicida tiene vida eterna permanente en él.

NTV

Todo el que odia a un hermano, en el fondo de su corazón es un asesino, y ustedes saben que ningún asesino tiene la vida eterna en él.

DHH

Todo el que odia a su hermano es un asesino, y ustedes saben que ningún asesino puede tener vida eterna en sí mismo.

TLA

Si ustedes se odian unos a otros, son asesinos, y ya saben que ningún asesino puede tener la vida eterna.

3:16 Cap. 3

Reina-Valera 1960

En esto hemos conocido el amor, en que él puso su vida por nosotros; también nosotros debemos poner nuestras vidas por los hermanos.

NTV

Conocemos lo que es el amor verdadero, porque Jesús entregó su vida por nosotros. De manera que nosotros también tenemos que dar la vida por nuestros hermanos.

DHH

Conocemos lo que es el amor porque Jesucristo dio su vida por nosotros; así también, nosotros debemos dar la vida por nuestros hermanos.

TLA

Pero nosotros sabemos lo que es el amor, porque Jesucristo dio su vida por nosotros. Así también nosotros, debemos dar nuestra vida por nuestros hermanos en Cristo.

3:17 Cap. 3

Reina-Valera 1960

Pero el que tiene bienes de este mundo y ve a su hermano tener necesidad, y cierra contra él su corazón, ¿cómo mora el amor de Dios en él?

NTV

Si alguien tiene suficiente dinero para vivir bien y ve a un hermano en necesidad pero no le muestra compasión, ¿cómo puede estar el amor de Dios en esa persona?

DHH

Pues si uno es rico y ve que su hermano necesita ayuda, pero no se la da, ¿cómo puede tener amor de Dios en su corazón?

TLA

Si un rico ve que alguno de su propia iglesia tiene alguna necesidad, y no lo ayuda, ese rico no ama como Dios ama.

3:18 Cap. 3

Reina-Valera 1960

Hijitos míos, no amemos de palabra ni de lengua, sino de hecho y en verdad.

NTV

Queridos hijos, que nuestro amor no quede solo en palabras; mostremos la verdad por medio de nuestras acciones.

DHH

Hijitos míos, que nuestro amor no sea solamente de palabra, sino que se demuestre con hechos.

TLA

Hijos míos, no debemos limitarnos a decir que amamos, sino que debemos demostrarlo por medio de lo que hacemos.

3:19 Cap. 3

Reina-Valera 1960

Y en esto conocemos que somos de la verdad, y aseguraremos nuestros corazones delante de él;

NTV

Nuestras acciones demostrarán que pertenecemos a la verdad, entonces estaremos confiados cuando estemos delante de Dios.

DHH

De esta manera sabremos que somos de la verdad, y podremos sentirnos seguros delante de Dios;

TLA

Sabemos que pertenecemos a Dios porque amamos a los demás. Por eso, si nos sentimos culpables de algo, podemos estar seguros de que Dios no nos acusa de nada, porque él está por encima de todo sentimiento, y lo sabe todo.

3:20 Cap. 3

Reina-Valera 1960

pues si nuestro corazón nos reprende, mayor que nuestro corazón es Dios, y él sabe todas las cosas.

NTV

Aun si nos sentimos culpables, Dios es superior a nuestros sentimientos y él lo sabe todo.

DHH

pues si nuestro corazón nos acusa de algo, Dios es más grande que nuestro corazón, y lo sabe todo.

TLA

Sabemos que pertenecemos a Dios porque amamos a los demás. Por eso, si nos sentimos culpables de algo, podemos estar seguros de que Dios no nos acusa de nada, porque él está por encima de todo sentimiento, y lo sabe todo.

3:21 Cap. 3

Reina-Valera 1960

Amados, si nuestro corazón no nos reprende, confianza tenemos en Dios;

NTV

Queridos amigos, si no nos sentimos culpables, podemos acercarnos a Dios con plena confianza.

DHH

Queridos hermanos, si nuestro corazón no nos acusa, tenemos confianza delante de Dios;

TLA

Amados míos, si estamos bien con Dios, podemos presentarnos ante él con toda confianza.

3:22 Cap. 3

Reina-Valera 1960

y cualquiera cosa que pidiéremos la recibiremos de él, porque guardamos sus mandamientos, y hacemos las cosas que son agradables delante de él.

NTV

Y recibiremos de él todo lo que le pidamos porque lo obedecemos y hacemos las cosas que le agradan.

DHH

y él nos dará todo lo que le pidamos, porque obedecemos sus mandamientos y hacemos lo que le agrada.

TLA

Y nos dará lo que le pidamos, porque obedecemos sus mandamientos y hacemos lo que a él le agrada.

3:23 Cap. 3

Reina-Valera 1960

Y este es su mandamiento: Que creamos en el nombre de su Hijo Jesucristo, y nos amemos unos a otros como nos lo ha mandado.

NTV

Y su mandamiento es el siguiente: debemos creer en el nombre de su Hijo, Jesucristo, y amarnos unos a otros, así como él nos lo ordenó.

DHH

Y su mandamiento es que creamos en su Hijo Jesucristo, y que nos amemos unos a otros como él nos mandó.

TLA

Y su mandamiento es que creamos en su Hijo Jesucristo, y que nos amemos unos a otros, tal como Jesús nos lo ordenó.

3:24 Cap. 3

Reina-Valera 1960

Y el que guarda sus mandamientos, permanece en Dios, y Dios en él. Y en esto sabemos que él permanece en nosotros, por el Espíritu que nos ha dado.

NTV

Los que obedecen los mandamientos de Dios permanecen en comunión con él, y él permanece en comunión con ellos. Y sabemos que él vive en nosotros, porque el Espíritu que nos dio vive en nosotros.

DHH

Los que obedecen sus mandamientos viven en él, y él vive en ellos. Y en esto sabemos que él vive en nosotros: por el Espíritu que nos ha dado.

TLA

Si obedecemos a Dios, viviremos unidos a él, y él vivirá unido a nosotros. Esto lo sabemos por el Espíritu Santo que nos ha dado.

4:7 Cap. 4

Reina-Valera 1960

Amados, amémonos unos a otros; porque el amor es de Dios. Todo aquel que ama, es nacido de Dios, y conoce a Dios.

NTV

Queridos amigos, sigamos amándonos unos a otros, porque el amor viene de Dios. Todo el que ama es un hijo de Dios y conoce a Dios;

DHH

Queridos hermanos, debemos amarnos unos a otros, porque el amor viene de Dios. Todo el que ama es hijo de Dios y conoce a Dios.

TLA

Amados hijos míos, debemos amarnos unos a otros, porque el amor viene de Dios. Todo el que ama es hijo de Dios, y conoce a Dios.

4:8 Cap. 4

Reina-Valera 1960

El que no ama, no ha conocido a Dios; porque Dios es amor.

NTV

pero el que no ama no conoce a Dios, porque Dios es amor.

DHH

El que no ama no ha conocido a Dios, porque Dios es amor.

TLA

El que no ama no conoce a Dios, porque Dios es amor.

4:9 Cap. 4

Reina-Valera 1960

En esto se mostró el amor de Dios para con nosotros, en que Dios envió a su Hijo unigénito al mundo, para que vivamos por él.

NTV

Dios mostró cuánto nos ama al enviar a su único Hijo al mundo, para que tengamos vida eterna por medio de él.

DHH

Dios mostró su amor hacia nosotros al enviar a su Hijo único al mundo para que tengamos vida por él.

TLA

Dios nos dio muestras de su amor al enviar al mundo a Jesús, su único Hijo, para que por medio de él todos nosotros tengamos vida eterna.

4:10 Cap. 4

Reina-Valera 1960

En esto consiste el amor: no en que nosotros hayamos amado a Dios, sino en que él nos amó a nosotros, y envió a su Hijo en propiciación por nuestros pecados.

NTV

En esto consiste el amor verdadero: no en que nosotros hayamos amado a Dios, sino en que él nos amó a nosotros y envió a su Hijo como sacrificio para quitar nuestros pecados.

DHH

El amor consiste en esto: no en que nosotros hayamos amado a Dios, sino en que él nos amó a nosotros y envió a su Hijo, para que, ofreciéndose en sacrificio, nuestros pecados quedaran perdonados.

TLA

El verdadero amor no consiste en que nosotros hayamos amado a Dios, sino en que él nos amó y envió a su Hijo, para que nosotros fuéramos perdonados por medio de su sacrificio.

4:11 Cap. 4

Reina-Valera 1960

Amados, si Dios nos ha amado así, debemos también nosotros amarnos unos a otros.

NTV

Queridos amigos, ya que Dios nos amó tanto, sin duda nosotros también debemos amarnos unos a otros.

DHH

Queridos hermanos, si Dios nos ha amado así, nosotros también debemos amarnos unos a otros.

TLA

Hijos míos, si Dios nos ha amado así, nosotros también debemos amarnos los unos a los otros.

4:12 Cap. 4

Reina-Valera 1960

Nadie ha visto jamás a Dios. Si nos amamos unos a otros, Dios permanece en nosotros, y su amor se ha perfeccionado en nosotros.

NTV

Nadie jamás ha visto a Dios; pero si nos amamos unos a otros, Dios vive en nosotros y su amor llega a la máxima expresión en nosotros.

DHH

A Dios nunca lo ha visto nadie; pero si nos amamos unos a otros, Dios vive en nosotros y su amor se hace realidad en nosotros.

TLA

Nadie ha visto nunca a Dios; pero, si nos amamos unos a otros, Dios vive en nosotros y también su amor estará en nosotros.

4:13 Cap. 4

Reina-Valera 1960

En esto conocemos que permanecemos en él, y él en nosotros, en que nos ha dado de su Espíritu.

NTV

Y Dios nos ha dado su Espíritu como prueba de que vivimos en él y él en nosotros.

DHH

La prueba de que nosotros vivimos en Dios y de que él vive en nosotros, es que nos ha dado su Espíritu.

TLA

Sabemos que estamos íntimamente unidos a Dios porque él nos ha dado su Espíritu.

4:14 Cap. 4

Reina-Valera 1960

Y nosotros hemos visto y testificamos que el Padre ha enviado al Hijo, el Salvador del mundo.

NTV

Además, hemos visto con nuestros propios ojos y ahora damos testimonio de que el Padre envió a su Hijo para que fuera el Salvador del mundo.

DHH

Y nosotros mismos hemos visto y declaramos que el Padre envió a su Hijo para salvar al mundo.

TLA

Nosotros mismos lo hemos visto, y lo decimos sin miedo: el Padre envió a su Hijo para salvar a todo el mundo.

4:15 Cap. 4

Reina-Valera 1960

Todo aquel que confiese que Jesús es el Hijo de Dios, Dios permanece en él, y él en Dios.

NTV

Todos los que declaran que Jesús es el Hijo de Dios, Dios vive en ellos y ellos en Dios.

DHH

Cualquiera que reconoce que Jesús es el Hijo de Dios, vive en Dios y Dios en él.

TLA

Si alguien reconoce que Jesucristo es el Hijo de Dios, queda íntimamente unido a Dios, como si fuera una sola persona con él.

4:16 Cap. 4

Reina-Valera 1960

Y nosotros hemos conocido y creído el amor que Dios tiene para con nosotros. Dios es amor; y el que permanece en amor, permanece en Dios, y Dios en él.

NTV

Nosotros sabemos cuánto nos ama Dios y hemos puesto nuestra confianza en su amor. Dios es amor, y todos los que viven en amor viven en Dios y Dios vive en ellos;

DHH

Así hemos llegado a saber y creer que Dios nos ama. Dios es amor, y el que vive en el amor, vive en Dios y Dios en él.

TLA

Sabemos y creemos que Dios nos ama, porque Dios es amor. Cualquiera que ama a sus hermanos está íntimamente unido a Dios.

4:17 Cap. 4

Reina-Valera 1960

En esto se ha perfeccionado el amor en nosotros, para que tengamos confianza en el día del juicio; pues como él es, así somos nosotros en este mundo.

NTV

y al vivir en Dios, nuestro amor crece hasta hacerse perfecto. Por lo tanto, no tendremos temor en el día del juicio, sino que podremos estar ante Dios con confianza, porque vivimos como vivió Jesús en este mundo.

DHH

De esta manera se hace realidad el amor en nosotros, para que en el día del juicio tengamos confianza; porque nosotros somos en este mundo tal como es Jesucristo.

TLA

Si en verdad amamos a los hermanos, y si vivimos como Jesucristo vivió en este mundo, no tendremos por qué tener miedo cuando Jesús venga para juzgar a todo el mundo.

4:18 Cap. 4

Reina-Valera 1960

En el amor no hay temor, sino que el perfecto amor echa fuera el temor; porque el temor lleva en sí castigo. De donde el que teme, no ha sido perfeccionado en el amor.

NTV

En esa clase de amor no hay temor, porque el amor perfecto expulsa todo temor. Si tenemos miedo es por temor al castigo, y esto muestra que no hemos experimentado plenamente el perfecto amor de Dios.

DHH

Donde hay amor no hay miedo. Al contrario, el amor perfecto echa fuera el miedo, pues el miedo supone el castigo. Por eso, si alguien tiene miedo, es que no ha llegado a amar perfectamente.

TLA

La persona que ama no tiene miedo. Donde hay amor no hay temor. Al contrario, el verdadero amor quita el miedo. Si alguien tiene miedo de que Dios lo castigue, es porque no ha aprendido a amar.

4:19 Cap. 4

Reina-Valera 1960

Nosotros le amamos a él, porque él nos amó primero.

NTV

Nos amamos unos a otros, porque él nos amó primero.

DHH

Nosotros amamos porque él nos amó primero.

TLA

Nosotros amamos a nuestros hermanos porque Dios nos amó primero.

4:20 Cap. 4

Reina-Valera 1960

Si alguno dice: Yo amo a Dios, y aborrece a su hermano, es mentiroso. Pues el que no ama a su hermano a quien ha visto, ¿cómo puede amar a Dios a quien no ha visto?

NTV

Si alguien dice: «Amo a Dios», pero odia a otro creyente, esa persona es mentirosa pues, si no amamos a quienes podemos ver, ¿cómo vamos a amar a Dios, a quien no podemos ver?

DHH

Si alguno dice: «Yo amo a Dios», y al mismo tiempo odia a su hermano, es un mentiroso. Pues si uno no ama a su hermano, a quien ve, tampoco puede amar a Dios, a quien no ve.

TLA

Si decimos que amamos a Dios, y al mismo tiempo nos odiamos unos a otros, somos unos mentirosos. Porque si no amamos al hermano, a quien podemos ver, mucho menos podemos amar a Dios, a quien no podemos ver.

4:21 Cap. 4

Reina-Valera 1960

Y nosotros tenemos este mandamiento de él: El que ama a Dios, ame también a su hermano.

NTV

Y él nos ha dado el siguiente mandato: los que aman a Dios deben amar también a sus hermanos creyentes.

DHH

Jesucristo nos ha dado este mandamiento: que el que ama a Dios, ame también a su hermano.

TLA

Y Jesucristo nos dio este mandamiento: «¡Amen a Dios, y ámense unos a otros!»