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Promesa

Junta La fe de Abraham La ley y la promesa Herederos

49 versículos Libro de Gálatas
3:1

Reina-Valera 1960

¡Oh gálatas insensatos! ¿quién os fascinó para no obedecer a la verdad, a vosotros ante cuyos ojos Jesucristo fue ya presentado claramente entre vosotros como crucificado?

NTV

¡Ay gálatas tontos! ¿Quién los ha hechizado? Pues el significado de la muerte de Jesucristo se les explicó con tanta claridad como si lo hubieran visto morir en la cruz.

DHH

¡Gálatas, duros para entender! ¿Quién los embrujó? En nuestra predicación hemos mostrado ante sus propios ojos a Jesucristo crucificado.

TLA

¡Ay, gálatas, qué tontos son ustedes! ¡Hasta parece que estuvieran embrujados! Yo mismo les di una explicación clara de cómo murió Jesucristo en la cruz.

3:2

Reina-Valera 1960

Esto solo quiero saber de vosotros: ¿Recibisteis el Espíritu por las obras de la ley, o por el oír con fe?

NTV

Déjenme hacerles una pregunta: ¿recibieron al Espíritu Santo por obedecer la ley de Moisés? ¡Claro que no! Recibieron al Espíritu porque creyeron el mensaje que escucharon acerca de Cristo.

DHH

Solo quiero que me contesten a esta pregunta: ¿Recibieron ustedes el Espíritu de Dios por el cumplimiento de la ley o por aceptar el mensaje de la fe?

TLA

Solo quiero que me digan una cosa: Cuando recibieron el Espíritu de Dios ¿fue por obedecer la ley, o por aceptar la buena noticia? ¡Claro que fue por aceptar la buena noticia!

Todos los versículos

Lista 49 total
3:3 Cap. 3

Reina-Valera 1960

¿Tan necios sois? ¿Habiendo comenzado por el Espíritu, ahora vais a acabar por la carne?

NTV

¿Será posible que sean tan tontos? Después de haber comenzado su nueva vida en el Espíritu, ¿por qué ahora tratan de ser perfectos mediante sus propios esfuerzos?

DHH

¿Son tan duros para entender, que habiendo comenzado con el Espíritu quieren ahora terminar con algo puramente humano?

TLA

Y si esto fue así, ¿por qué no quieren entender? Si para comenzar esta nueva vida necesitaron la ayuda del Espíritu de Dios, ¿por qué ahora quieren terminarla mediante sus propios esfuerzos?

3:4 Cap. 3

Reina-Valera 1960

¿Tantas cosas habéis padecido en vano? si es que realmente fue en vano.

NTV

¿Acaso han pasado por tantas experiencias en vano? ¡No puede ser que no les hayan servido para nada!

DHH

¿Tantas buenas experiencias para nada?… ¡Imposible que hayan sido para nada!

TLA

¿Tantos sufrimientos, para nada? ¡Aunque no creo que no hayan servido de nada!

3:5 Cap. 3

Reina-Valera 1960

Aquel, pues, que os suministra el Espíritu, y hace maravillas entre vosotros, ¿lo hace por las obras de la ley, o por el oír con fe?

NTV

Vuelvo a preguntarles: ¿acaso Dios les da al Espíritu Santo y hace milagros entre ustedes porque obedecen la ley? ¡Por supuesto que no! Es porque creen el mensaje que oyeron acerca de Cristo.

DHH

Cuando Dios les da su Espíritu y hace milagros entre ustedes, ¿por qué lo hace? No en virtud del cumplimiento de la ley, sino por aceptar el mensaje de la fe.

TLA

Dios no les ha dado el Espíritu, ni ha hecho milagros entre ustedes, solo porque ustedes obedecen la ley. ¡No! Lo hace porque ustedes aceptaron el mensaje de la buena noticia.

3:6 Cap. 3

Reina-Valera 1960

Así Abraham creyó a Dios, y le fue contado por justicia.

NTV

Del mismo modo, «Abraham le creyó a Dios, y Dios lo consideró justo debido a su fe».

DHH

Así también, Abraham creyó a Dios, y Dios le tuvo esto en cuenta y lo reconoció como justo.

TLA

Dios aceptó a Abraham porque él confió en Dios.

3:7 Cap. 3

Reina-Valera 1960

Sabed, por tanto, que los que son de fe, estos son hijos de Abraham.

NTV

Así que los verdaderos hijos de Abraham son los que ponen su fe en Dios.

DHH

Por lo tanto, ustedes deben saber que los verdaderos descendientes de Abraham son los que tienen fe.

TLA

Sepan, entonces, que los verdaderos descendientes de Abraham son todos los que confían en Dios.

3:8 Cap. 3

Reina-Valera 1960

Y la Escritura, previendo que Dios había de justificar por la fe a los gentiles, dio de antemano la buena nueva a Abraham, diciendo: En ti serán benditas todas las naciones.

NTV

Es más, las Escrituras previeron este tiempo en el que Dios haría justos a sus ojos a los gentiles por causa de su fe. Dios anunció esa Buena Noticia a Abraham hace tiempo, cuando le dijo: «Todas las naciones serán bendecidas por medio de ti».

DHH

La Escritura, viendo de antemano que también entre los no judíos iba Dios a reconocer como justos a los que tuvieran fe, había anunciado a Abraham esta buena noticia: «Todas las naciones serán bendecidas por medio de ti.»

TLA

Desde mucho antes, la Biblia decía que Dios también iba a aceptar a los que no son judíos, siempre y cuando pusieran su confianza en Jesucristo. Por eso Dios le dio a Abraham esta buena noticia: «Gracias a ti, bendeciré a todas las naciones.»

3:9 Cap. 3

Reina-Valera 1960

De modo que los de la fe son bendecidos con el creyente Abraham.

NTV

Así que todos los que ponen su fe en Cristo participan de la misma bendición que recibió Abraham por causa de su fe.

DHH

De manera que los que creen son bendecidos junto con Abraham, que también creyó.

TLA

Así que Dios bendecirá, por medio de Abraham, a todos los que confían en él como Abraham lo hizo.

3:10 Cap. 3

Reina-Valera 1960

Porque todos los que dependen de las obras de la ley están bajo maldición, pues escrito está: Maldito todo aquel que no permaneciere en todas las cosas escritas en el libro de la ley, para hacerlas.

NTV

Sin embargo, los que dependen de la ley para hacerse justos ante Dios están bajo la maldición de Dios, porque las Escrituras dicen: «Maldito es todo el que no cumple ni obedece cada uno de los mandatos que están escritos en el libro de la ley de Dios».

DHH

Quienes ponen su confianza en la ley están bajo maldición, porque la Escritura dice: «Maldito sea el que no cumple fielmente todo lo que está escrito en el libro de la ley.»

TLA

Pero corren un grave peligro los que buscan agradar a Dios obedeciendo la ley, porque la Biblia dice: «Maldito sea el que no obedezca todo lo que la ley ordena.»

3:11 Cap. 3

Reina-Valera 1960

Y que por la ley ninguno se justifica para con Dios, es evidente, porque: El justo por la fe vivirá;

NTV

Queda claro, entonces, que nadie puede hacerse justo ante Dios por tratar de cumplir la ley, ya que las Escrituras dicen: «Es por medio de la fe que el justo tiene vida».

DHH

Por tanto, está claro que nadie es reconocido como justo en virtud de la ley; pues la Escritura dice: «El justo por la fe vivirá.»

TLA

Nadie puede agradar a Dios solo obedeciendo la ley, pues la Biblia dice: «Los que Dios ha aceptado, y que confían en él, vivirán para siempre.»

3:12 Cap. 3

Reina-Valera 1960

y la ley no es de fe, sino que dice: El que hiciere estas cosas vivirá por ellas.

NTV

El camino de la fe es muy diferente del camino de la ley, que dice: «Es mediante la obediencia a la ley que una persona tiene vida».

DHH

Pero la ley no se basa en la fe, sino que dice: «El que cumpla la ley, vivirá por ella.»

TLA

Pero para tener vida eterna por medio de la ley no haría falta confiar en Dios; solo habría que obedecer la ley. Por eso dice la Biblia: «El que obedece la ley se salvará por su obediencia.»

3:13 Cap. 3

Reina-Valera 1960

Cristo nos redimió de la maldición de la ley, hecho por nosotros maldición (porque está escrito: Maldito todo el que es colgado en un madero),

NTV

Pero Cristo nos ha rescatado de la maldición dictada en la ley. Cuando fue colgado en la cruz, cargó sobre sí la maldición de nuestras fechorías. Pues está escrito: «Maldito todo el que es colgado en un madero».

DHH

Cristo nos rescató de la maldición de la ley haciéndose maldición por causa nuestra, porque la Escritura dice: «Maldito todo el que muere colgado de un madero.»

TLA

Pero Cristo prefirió recibir por nosotros la maldición que cae sobre el que no obedece la ley. De ese modo nos salvó. Porque la Biblia dice: «Dios maldecirá a cualquiera que muera colgado de un madero.»

3:14 Cap. 3

Reina-Valera 1960

para que en Cristo Jesús la bendición de Abraham alcanzase a los gentiles, a fin de que por la fe recibiésemos la promesa del Espíritu.

NTV

Mediante Cristo Jesús, Dios bendijo a los gentiles con la misma bendición que le prometió a Abraham, a fin de que los creyentes pudiéramos recibir por medio de la fe al Espíritu Santo prometido.

DHH

Esto sucedió para que la bendición que Dios prometió a Abraham alcance también, por medio de Cristo Jesús, a los no judíos; y para que por medio de la fe recibamos todos el Espíritu que Dios ha prometido.

TLA

Por eso, la bendición que Dios prometió darle a Abraham es también para los que no son judíos. Así que, si confiamos en Cristo, recibiremos el Espíritu que Dios nos ha prometido.

3:15 Cap. 3

Reina-Valera 1960

Hermanos, hablo en términos humanos: Un pacto, aunque sea de hombre, una vez ratificado, nadie lo invalida, ni le añade.

NTV

Amados hermanos, el siguiente es un ejemplo de la vida diaria: así como nadie puede anular ni modificar un acuerdo irrevocable, tampoco en este caso.

DHH

Hermanos, voy a hablarles en términos humanos: Cuando un hombre hace un pacto y lo respalda con su firma, nadie puede anularlo ni agregarle nada.

TLA

Hermanos míos, les voy a dar un ejemplo que cualquiera puede entender. Cuando una persona hace un pacto con otra, y lo firma, nadie puede anularlo ni agregarle nada.

3:16 Cap. 3

Reina-Valera 1960

Ahora bien, a Abraham fueron hechas las promesas, y a su simiente. No dice: Y a las simientes, como si hablase de muchos, sino como de uno: Y a tu simiente, la cual es Cristo.

NTV

Dios ha dado las promesas a Abraham y a su hijo. Y noten que la Escritura no dice «a sus hijos», como si significara muchos descendientes. Más bien, dice «a su hijo», y eso sin duda se refiere a Cristo.

DHH

Ahora bien, Dios hizo sus promesas a Abraham y a su descendencia. La Escritura no habla de «descendencias», en plural, sino en singular; dice: «y a tu descendencia», la cual es Cristo.

TLA

Ahora bien, las promesas que Dios le hizo a Abraham eran para él y para su descendiente. La Biblia no dice que las promesas eran para «sus descendientes», sino para «su descendencia», la cual es Cristo.

3:17 Cap. 3

Reina-Valera 1960

Esto, pues, digo: El pacto previamente ratificado por Dios para con Cristo, la ley que vino cuatrocientos treinta años después, no lo abroga, para invalidar la promesa.

NTV

Lo que trato de decir es lo siguiente: el acuerdo que Dios hizo con Abraham no podía anularse cuatrocientos treinta años más tarde —cuando Dios le dio la ley a Moisés—, porque Dios estaría rompiendo su promesa.

DHH

Lo que digo es esto: Dios hizo una alianza con Abraham, y la confirmó. Por eso, la ley de Moisés, que vino cuatrocientos treinta años después, no puede anular aquella alianza y dejar sin valor la promesa de Dios.

TLA

Lo que quiero decir es esto: la promesa de Dios no puede cambiarla, ni dejarla sin valor, una ley que Dios dio cuatrocientos treinta años después.

3:18 Cap. 3

Reina-Valera 1960

Porque si la herencia es por la ley, ya no es por la promesa; pero Dios la concedió a Abraham mediante la promesa.

NTV

Pues, si fuera posible recibir la herencia por cumplir la ley, entonces esa herencia ya no sería el resultado de aceptar la promesa de Dios; pero Dios, por su gracia, se la concedió a Abraham mediante una promesa.

DHH

Pues si lo que Dios prometió darnos dependiera de la ley de Moisés, ya no sería una promesa; pero el hecho es que Dios prometió a Abraham dárselo gratuitamente.

TLA

Porque si Dios diera lo que prometió solo a quien obedece la ley, entonces ya no lo daría para cumplir su promesa. Pero lo cierto es que, cuando Dios le aseguró a Abraham que le daría lo prometido, no le pidió nada a cambio.

3:19 Cap. 3

Reina-Valera 1960

Entonces, ¿para qué sirve la ley? Fue añadida a causa de las transgresiones, hasta que viniese la simiente a quien fue hecha la promesa; y fue ordenada por medio de ángeles en mano de un mediador.

NTV

Entonces, ¿para qué se entregó la ley? Fue añadida a la promesa para mostrarle a la gente sus pecados, pero la intención era que la ley durara solo hasta la llegada del hijo prometido. Por medio de ángeles, Dios entregó su ley a Moisés, quien hizo de mediador entre Dios y el pueblo.

DHH

Entonces, ¿para qué sirve la ley? Fue dada después, para poner de manifiesto la desobediencia de los hombres, hasta que viniera esa «descendencia» a quien se le había hecho la promesa. La ley fue proclamada por medio de ángeles, y Moisés sirvió de intermediario.

TLA

Entonces, ¿para qué sirve la ley? Pues después de hacerle su promesa a Abraham, Dios nos dio la ley para mostrarnos lo que estábamos haciendo mal. Pero esa ley serviría solo hasta que viniera el descendiente de Abraham, a quien Dios le hizo la promesa. Dios le dio la ley a Moisés por medio de los ángeles, para que él nos la diera a nosotros.

3:20 Cap. 3

Reina-Valera 1960

Y el mediador no lo es de uno solo; pero Dios es uno.

NTV

Ahora bien, un mediador es de ayuda si dos o más partes tienen que llegar a un acuerdo, pero Dios —quien es uno solo— no usó ningún mediador cuando le dio la promesa a Abraham.

DHH

Pero no hay necesidad de intermediario cuando se trata de una sola persona, y Dios es uno solo.

TLA

Pero cuando Dios le hizo la promesa a Abraham, no usó mensajeros, sino que se la hizo personalmente.

3:21 Cap. 3

Reina-Valera 1960

¿Luego la ley es contraria a las promesas de Dios? En ninguna manera; porque si la ley dada pudiera vivificar, la justicia fuera verdaderamente por la ley.

NTV

¿Hay algún conflicto, entonces, entre la ley de Dios y las promesas de Dios? ¡De ninguna manera! Si la ley pudiera darnos vida nueva, nosotros podríamos hacernos justos ante Dios por obedecerla;

DHH

¿Acaso esto quiere decir que la ley está en contra de las promesas de Dios? ¡Claro que no! Porque si la ley pudiera dar vida, entonces la justicia realmente se obtendría en virtud de la ley.

TLA

Esto no significa que la ley esté en contra de las promesas de Dios. ¡De ninguna manera! Porque si la ley pudiera darnos vida eterna, entonces Dios nos hubiera aceptado por obedecerla.

3:22 Cap. 3

Reina-Valera 1960

Mas la Escritura lo encerró todo bajo pecado, para que la promesa que es por la fe en Jesucristo fuese dada a los creyentes.

NTV

pero las Escrituras declaran que todos somos prisioneros del pecado, así que recibimos la promesa de libertad que Dios hizo únicamente por creer en Jesucristo.

DHH

Pero, según lo que dice la Escritura, todos son prisioneros del pecado, para que quienes creen en Jesucristo puedan recibir lo que Dios ha prometido.

TLA

La Biblia dice que el pecado nos domina a todos, de modo que el regalo que Dios prometió es para los que confían en Jesucristo.

3:23 Cap. 3

Reina-Valera 1960

Pero antes que viniese la fe, estábamos confinados bajo la ley, encerrados para aquella fe que iba a ser revelada.

NTV

Antes de que se nos abriera el camino de la fe en Cristo, estábamos vigilados por la ley. Nos mantuvo en custodia protectora, por así decirlo, hasta que fuera revelado el camino de la fe.

DHH

Antes de venir la fe, la ley nos tenía presos, esperando a que la fe fuera dada a conocer.

TLA

Antes de eso, la ley fue como una cárcel, donde estuvimos encerrados hasta que vimos que podíamos confiar en Cristo.

3:24 Cap. 3

Reina-Valera 1960

De manera que la ley ha sido nuestro ayo, para llevarnos a Cristo, a fin de que fuésemos justificados por la fe.

NTV

Dicho de otra manera, la ley fue nuestra tutora hasta que vino Cristo; nos protegió hasta que se nos declarara justos ante Dios por medio de la fe.

DHH

La ley era para nosotros como el esclavo que vigila a los niños, hasta que viniera Cristo, para que por la fe obtuviéramos la justicia.

TLA

La ley fue como un maestro que nos guio y llevó hasta Cristo, para que Dios nos aceptara por confiar en él.

3:25 Cap. 3

Reina-Valera 1960

Pero venida la fe, ya no estamos bajo ayo,

NTV

Y ahora que ha llegado el camino de la fe, ya no necesitamos que la ley sea nuestra tutora.

DHH

Pero ahora que ha llegado la fe, ya no estamos a cargo de ese esclavo que era la ley,

TLA

Pero ahora que ha llegado el tiempo en que podemos confiar en Jesucristo, no hace falta que la ley nos guíe y nos enseñe.

3:26 Cap. 3

Reina-Valera 1960

pues todos sois hijos de Dios por la fe en Cristo Jesús;

NTV

Pues todos ustedes son hijos de Dios por la fe en Cristo Jesús.

DHH

pues por la fe en Cristo Jesús todos ustedes son hijos de Dios,

TLA

Ustedes han confiado en Jesucristo, y por eso todos ustedes son hijos de Dios.

3:27 Cap. 3

Reina-Valera 1960

porque todos los que habéis sido bautizados en Cristo, de Cristo estáis revestidos.

NTV

Y todos los que fueron unidos a Cristo en el bautismo se han puesto a Cristo como si se pusieran ropa nueva.

DHH

ya que al unirse a Cristo en el bautismo, han quedado revestidos de Cristo.

TLA

Porque cuando fueron bautizados, también quedaron unidos a Cristo, y ahora actúan como él.

3:28 Cap. 3

Reina-Valera 1960

Ya no hay judío ni griego; no hay esclavo ni libre; no hay varón ni mujer; porque todos vosotros sois uno en Cristo Jesús.

NTV

Ya no hay judío ni gentil, esclavo ni libre, hombre ni mujer, porque todos ustedes son uno en Cristo Jesús.

DHH

Ya no importa el ser judío o griego, esclavo o libre, hombre o mujer; porque unidos a Cristo Jesús, todos ustedes son uno solo.

TLA

Así que no importa si son judíos o no lo son, si son esclavos o libres, o si son hombres o mujeres. Si están unidos a Jesucristo, todos son iguales.

3:29 Cap. 3

Reina-Valera 1960

Y si vosotros sois de Cristo, ciertamente linaje de Abraham sois, y herederos según la promesa.

NTV

Y ahora que pertenecen a Cristo, son verdaderos hijos de Abraham. Son sus herederos, y la promesa de Dios a Abraham les pertenece a ustedes.

DHH

Y si son de Cristo, entonces son descendientes de Abraham y herederos de las promesas que Dios le hizo.

TLA

Y si están unidos a Cristo, entonces son miembros de la gran familia de Abraham, y tienen derecho a recibir las promesas que Dios le hizo.

4:1 Cap. 4

Reina-Valera 1960

Pero también digo: Entre tanto que el heredero es niño, en nada difiere del esclavo, aunque es señor de todo;

NTV

Piénsenlo de la siguiente manera: si un padre muere y deja una herencia a sus hijos pequeños, esos niños no están en mejor situación que los esclavos hasta que se hagan mayores de edad, aunque son los verdaderos dueños de todas las posesiones de su padre.

DHH

Lo que quiero decir es esto: Mientras el heredero es menor de edad, en nada se diferencia de un esclavo de la familia, aunque sea en realidad el dueño de todo.

TLA

Lo que quiero decir es esto: Mientras el hijo es menor de edad, es igual a cualquier esclavo de la familia y depende de las personas que lo cuidan y le enseñan, hasta el día en que su padre le entrega sus propiedades y lo hace dueño de todo.

4:2 Cap. 4

Reina-Valera 1960

sino que está bajo tutores y curadores hasta el tiempo señalado por el padre.

NTV

Tienen que obedecer a sus tutores hasta que cumplan la edad establecida por su padre.

DHH

Hay personas que lo cuidan y que se encargan de sus asuntos, hasta el tiempo que su padre haya señalado.

TLA

Lo que quiero decir es esto: Mientras el hijo es menor de edad, es igual a cualquier esclavo de la familia y depende de las personas que lo cuidan y le enseñan, hasta el día en que su padre le entrega sus propiedades y lo hace dueño de todo.

4:3 Cap. 4

Reina-Valera 1960

Así también nosotros, cuando éramos niños, estábamos en esclavitud bajo los rudimentos del mundo.

NTV

Eso mismo sucedía con nosotros antes de que viniera Cristo. Éramos como niños; éramos esclavos de los principios espirituales básicos de este mundo.

DHH

Lo mismo pasa con nosotros: cuando éramos menores de edad, estábamos sometidos a los poderes que dominan este mundo.

TLA

Algo así pasaba con nosotros cuando todavía no conocíamos a Cristo: los espíritus que controlan el universo nos trataban como si fuéramos sus esclavos.

4:4 Cap. 4

Reina-Valera 1960

Pero cuando vino el cumplimiento del tiempo, Dios envió a su Hijo, nacido de mujer y nacido bajo la ley,

NTV

Sin embargo, cuando se cumplió el tiempo establecido, Dios envió a su Hijo, nacido de una mujer y sujeto a la ley.

DHH

Pero cuando se cumplió el tiempo, Dios envió a su Hijo, que nació de una mujer, sometido a la ley de Moisés,

TLA

Pero, cuando llegó el día señalado por Dios, él envió a su Hijo, que nació de una mujer y se sometió a la ley de los judíos.

4:5 Cap. 4

Reina-Valera 1960

para que redimiese a los que estaban bajo la ley, a fin de que recibiésemos la adopción de hijos.

NTV

Dios lo envió para que comprara la libertad de los que éramos esclavos de la ley, a fin de poder adoptarnos como sus propios hijos;

DHH

para rescatarnos a los que estábamos bajo esa ley y concedernos gozar de los derechos de hijos de Dios.

TLA

Dios lo envió para liberar a todos los que teníamos que obedecer la ley, y luego nos adoptó como hijos suyos.

4:6 Cap. 4

Reina-Valera 1960

Y por cuanto sois hijos, Dios envió a vuestros corazones el Espíritu de su Hijo, el cual clama: ¡Abba, Padre!

NTV

y debido a que somos sus hijos, Dios envió al Espíritu de su Hijo a nuestro corazón, el cual nos impulsa a exclamar «Abba, Padre».

DHH

Y porque ya somos sus hijos, Dios mandó el Espíritu de su Hijo a nuestros corazones; y el Espíritu clama: «¡Abbá! ¡Padre!»

TLA

Ahora, como ustedes son sus hijos, Dios ha enviado el Espíritu de su Hijo a vivir en ustedes. Por eso, cuando oramos a Dios, el Espíritu nos permite llamarlo: «Papá, querido Papá».

4:7 Cap. 4

Reina-Valera 1960

Así que ya no eres esclavo, sino hijo; y si hijo, también heredero de Dios por medio de Cristo.

NTV

Ahora ya no eres un esclavo sino un hijo de Dios, y como eres su hijo, Dios te ha hecho su heredero.

DHH

Así pues, tú ya no eres esclavo, sino hijo de Dios; y por ser hijo suyo, es voluntad de Dios que seas también su heredero.

TLA

Ustedes ya no son como los esclavos de cualquier familia, sino que son hijos de Dios. Y como son sus hijos, gracias a él tienen derecho a recibir su herencia.

4:8 Cap. 4

Reina-Valera 1960

Ciertamente, en otro tiempo, no conociendo a Dios, servíais a los que por naturaleza no son dioses;

NTV

Antes de conocer a Dios, ustedes, los gentiles, eran esclavos de los llamados dioses, que ni siquiera existen.

DHH

Antes, cuando ustedes no conocían a Dios, eran esclavos de seres que en realidad no son dioses.

TLA

Antes, cuando ustedes todavía no conocían a Dios, vivían como esclavos de los dioses falsos.

4:9 Cap. 4

Reina-Valera 1960

mas ahora, conociendo a Dios, o más bien, siendo conocidos por Dios, ¿cómo es que os volvéis de nuevo a los débiles y pobres rudimentos, a los cuales os queréis volver a esclavizar?

NTV

Así que ahora que conocen a Dios (o mejor dicho, ahora que Dios los conoce a ustedes), ¿por qué quieren retroceder y convertirse otra vez en esclavos de los débiles e inútiles principios espirituales de este mundo?

DHH

Pero ahora que ustedes han conocido a Dios, o mejor dicho, ahora que Dios los ha conocido a ustedes, ¿cómo es posible que vuelvan a someterse a esos débiles y pobres poderes, y a hacerse sus esclavos?

TLA

Pero ahora conocen a Dios. Mejor dicho, Dios los conoce a ustedes. Por eso, no puedo entender por qué se dejan dominar de nuevo por esos espíritus que controlan el universo. ¡Si ellos no tienen poder, ni valen nada!

4:10 Cap. 4

Reina-Valera 1960

Guardáis los días, los meses, los tiempos y los años.

NTV

Pretenden ganarse el favor de Dios al cumplir con ciertos días o meses, estaciones o años.

DHH

Ustedes celebran ciertos días, meses, fechas y años...

TLA

Ustedes todavía les dan importancia a ciertos días, meses, épocas y años.

4:11 Cap. 4

Reina-Valera 1960

Me temo de vosotros, que haya trabajado en vano con vosotros.

NTV

Temo por ustedes. Quizá todo el arduo trabajo que hice entre ustedes fue en vano.

DHH

¡Mucho me temo que mi trabajo entre ustedes no haya servido de nada!

TLA

¡Me asusta el pensar que de nada haya servido todo lo que he hecho por ustedes!

4:12 Cap. 4

Reina-Valera 1960

Os ruego, hermanos, que os hagáis como yo, porque yo también me hice como vosotros. Ningún agravio me habéis hecho.

NTV

Amados hermanos, les ruego que vivan como yo, libres de esas cosas, pues yo llegué a ser como ustedes, los gentiles, libre de esas leyes. Ustedes no me trataron mal cuando les prediqué por primera vez.

DHH

Hermanos, les ruego: sean como yo, porque yo me he vuelto como ustedes. No es que me hayan causado ustedes ningún daño.

TLA

Hermanos míos, yo les ruego que se amolden a mí, como yo me he amoldado a ustedes. Ustedes no me causaron ningún daño,

4:13 Cap. 4

Reina-Valera 1960

Pues vosotros sabéis que a causa de una enfermedad del cuerpo os anuncié el evangelio al principio;

NTV

Sin duda, recordarán que yo estaba enfermo la primera vez que les llevé la Buena Noticia.

DHH

Como ya saben, cuando primero les prediqué el evangelio lo hice debido a una enfermedad que sufría.

TLA

sino que me enfermé y, por eso, tuve que pasar un tiempo en Galacia anunciándoles las buenas noticias.

4:14 Cap. 4

Reina-Valera 1960

y no me despreciasteis ni desechasteis por la prueba que tenía en mi cuerpo, antes bien me recibisteis como a un ángel de Dios, como a Cristo Jesús.

NTV

Aunque mi condición los tentaba a no aceptarme, ustedes no me despreciaron ni me rechazaron. Todo lo contrario, me recibieron y me cuidaron como si yo fuera un ángel de Dios o incluso el mismo Cristo Jesús.

DHH

Y esa enfermedad fue una prueba para ustedes, que no me despreciaron ni me rechazaron a causa de ella, sino que, al contrario, me recibieron como a un ángel de Dios, ¡como si se tratara del mismo Cristo Jesús!

TLA

Aunque mi enfermedad les causó muchos problemas, ustedes no me despreciaron ni me rechazaron. Al contrario, me recibieron en sus hogares como si yo fuera un ángel de Dios, ¡o Jesucristo mismo!

4:15 Cap. 4

Reina-Valera 1960

¿Dónde, pues, está esa satisfacción que experimentabais? Porque os doy testimonio de que si hubieseis podido, os hubierais sacado vuestros propios ojos para dármelos.

NTV

¿Dónde ha ido a parar el espíritu de alegría y de gratitud que antes tenían? Estoy seguro de que ustedes se hubieran arrancado los propios ojos para dármelos de haber sido posible.

DHH

¿Qué pasó con aquella alegría que sentían? Puedo decir en favor de ustedes que, de haberles sido posible, hasta se habrían sacado los ojos para dármelos a mí.

TLA

Yo sé muy bien que, de haberles sido posible, hasta se habrían sacado los ojos para dármelos. ¿Qué pasó con toda esa alegría?

4:16 Cap. 4

Reina-Valera 1960

¿Me he hecho, pues, vuestro enemigo, por deciros la verdad?

NTV

¿Acaso ahora me volví su enemigo porque les digo la verdad?

DHH

Y ahora, ¿acaso me he vuelto enemigo de ustedes, solamente porque les he dicho la verdad?

TLA

¡Ahora resulta que, por decirles la verdad, me he hecho enemigo de ustedes!

4:17 Cap. 4

Reina-Valera 1960

Tienen celo por vosotros, pero no para bien, sino que quieren apartaros de nosotros para que vosotros tengáis celo por ellos.

NTV

Esos falsos maestros están muy ansiosos de ganarse el favor de ustedes, pero sus intenciones no son nada buenas. Lo que quieren es aislarlos de mí para que ustedes solo les presten atención a ellos.

DHH

Esa gente tiene mucho interés en ustedes, pero no son buenas sus intenciones. Lo que quieren es apartarlos de nosotros, para que luego ustedes se interesen por ellos.

TLA

Los que quieren obligarlos a obedecer la ley judía se muestran ahora muy interesados en ustedes. Pero lo que en verdad quieren es hacerles daño, pues desean que se olviden de mí y que se interesen por ellos.

4:18 Cap. 4

Reina-Valera 1960

Bueno es mostrar celo en lo bueno siempre, y no solamente cuando estoy presente con vosotros.

NTV

Si alguien quiere hacer cosas buenas por ustedes, no hay ningún problema; pero que lo haga en todo tiempo, no solo cuando estoy con ustedes.

DHH

Claro que es bueno interesarse por los demás, pero con buenas intenciones; y que sea siempre, y no solamente cuando estoy entre ustedes.

TLA

Está bien interesarse por otras personas, si lo que se desea es hacerles el bien. Pero si ustedes realmente se interesan por mí, háganlo siempre y no solo cuando estoy con ustedes.

4:19 Cap. 4

Reina-Valera 1960

Hijitos míos, por quienes vuelvo a sufrir dolores de parto, hasta que Cristo sea formado en vosotros,

NTV

¡Oh mis hijos queridos! Siento como si volviera a sufrir dolores de parto por ustedes, y seguirán hasta que Cristo se forme por completo en sus vidas.

DHH

Hijos míos, otra vez sufro dolores de parto, hasta que Cristo se forme en ustedes.

TLA

Yo los quiero como a hijos, pero mientras no lleguen a ser como Cristo, me harán sufrir mucho, como sufre una madre con los dolores de parto.

4:20 Cap. 4

Reina-Valera 1960

quisiera estar con vosotros ahora mismo y cambiar de tono, pues estoy perplejo en cuanto a vosotros.

NTV

Desearía estar con ustedes en este momento para poder hablarles en otro tono, pero estando tan lejos, no sé qué más puedo hacer para ayudarlos.

DHH

¡Ojalá estuviera yo ahí ahora mismo para hablarles de otra manera, pues no sé qué pensar de ustedes!

TLA

¡Cómo quisiera estar con ustedes en este momento, para hablarles de otra manera! ¡Estoy muy confundido, y no sé cómo tratarlos!